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Reforma de las oposiciones docentes: qué puede cambiar para Educación Infantil y qué debes hacer ahora


La noticia sobre una posible gran reforma de las oposiciones docentes ha generado una inquietud comprensible entre quienes preparan una plaza de Educación Infantil. Los titulares hablan de temarios nuevos, más peso de la capacidad para enseñar, cambios en el baremo y prácticas tutorizadas, por lo que resulta fácil llegar a una conclusión precipitada: pensar que el temario actual va a dejar de servir de inmediato o que las próximas convocatorias se desarrollarán con un examen completamente distinto. Sin embargo, eso no es lo que ha ocurrido. El 30 de julio de 2026 comenzó el trabajo del grupo encargado de estudiar el sistema de ingreso en la función pública docente y el Ministerio presentó un primer documento de asuntos que quiere revisar. Es un paso relevante, pero todavía inicial.


A partir de la noticia publicada por La Razón, hemos contrastado el contenido con el borrador ministerial difundido por ANPE Castilla-La Mancha, la normativa vigente y la información sindical disponible. El resultado es menos espectacular que algunos titulares, pero mucho más útil para tomar decisiones.



El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes ha constituido el Grupo de Trabajo 2, dedicado a los sistemas selectivos, los modelos de ingreso, la tutorización de las prácticas, la iniciación a la docencia y los temarios. Este grupo se integra en la negociación más amplia de la profesión docente y del futuro Estatuto Docente. En el proceso intervienen las organizaciones sindicales de la Mesa Sectorial y deberán participar también las comunidades autónomas, ya que el Estado fija el marco básico, pero las administraciones educativas convocan y desarrollan los procedimientos en sus respectivos ámbitos.


El documento entregado por el Ministerio no es un proyecto de real decreto articulado ni contiene el texto de unos temarios nuevos. Se titula como propuesta de ámbitos temáticos de trabajo y enumera cuestiones que podrían revisarse: actualización de contenidos, didácticas específicas, competencias profesionales, formato y corrección de pruebas, baremo de méritos y fase de prácticas. La propia información de STECyL-i sobre el inicio del grupo señala que el trabajo se retomará con mayor profundidad a partir de septiembre. Por tanto, el 30 de julio se abrió una negociación; no se cerró el diseño de la futura oposición.


La iniciativa tampoco surge de la nada. En enero de 2022 el Ministerio publicó el documento oficial «24 propuestas de reforma para la mejora de la profesión docente», donde ya se planteaban un marco de competencias profesionales, la reformulación de los procesos selectivos y un modelo de iniciación a la docencia basado en la práctica. Cuatro años después, algunas de aquellas ideas reaparecen de forma más acotada en el grupo dedicado al acceso. Este antecedente invita a tomarse la negociación en serio, pero también demuestra que entre una declaración inicial y una regulación aplicable puede existir un recorrido largo y sujeto a cambios.


Por qué se plantea revisar el sistema actual


El marco general de ingreso se encuentra en el Real Decreto 276/2007. En términos básicos, el acceso ordinario combina una fase de oposición, una fase de concurso de méritos y una fase de prácticas. La oposición incluye pruebas para comprobar los conocimientos de la especialidad y la aptitud pedagógica, mientras que las convocatorias concretan ejercicios, tiempos, documentación, criterios de calificación y particularidades autonómicas. Por ello, dos personas que se preparan para la misma especialidad deben conocer tanto la normativa estatal como las bases de la comunidad en la que desean participar.


En Educación Infantil existe además una circunstancia difícil de ignorar: los 25 epígrafes del temario oficial proceden de la Orden de 9 de septiembre de 1993, que puede consultarse en el Boletín Oficial del Estado. Eso no significa que un tema deba redactarse con conocimientos o leyes de 1993. Una preparación rigurosa actualiza cada epígrafe con la LOE modificada por la LOMLOE, el Real Decreto 95/2022, el currículo autonómico, la investigación educativa y la realidad de las aulas. El problema es que el enunciado oficial sigue respondiendo a otra época y no incorpora de forma expresa conceptos hoy centrales, aunque muchos puedan integrarse en su desarrollo.


También existe una distancia entre el propósito formal de algunas pruebas y la manera en que pueden terminar preparándose. Una oposición debe comprobar conocimiento y competencia profesional, pero el peso de la reproducción escrita, la diversidad de criterios entre tribunales y la dificultad para evaluar actuaciones reales han alimentado durante años el debate. Actualizar el sistema puede ser una oportunidad si mejora la objetividad y conecta la evaluación con la práctica. También puede crear más incertidumbre si se introducen indicadores vagos, exigencias difíciles de acreditar o diferencias entre territorios. Por eso importará tanto el contenido final como las garantías con las que se aplique.


Las cinco líneas de cambio que aparecen en el borrador


El documento ministerial afecta a cinco piezas relacionadas, pero distintas: temarios, primera prueba, segunda prueba, fase de concurso y fase de prácticas. Separarlas ayuda a no atribuir a una parte cambios que pertenecen a otra y, sobre todo, permite distinguir las propuestas concretas de las interpretaciones periodísticas.


1. Revisión y actualización de los temarios


La primera propuesta es actualizar los contenidos científicos, técnicos y culturales de los temarios y reforzar las didácticas específicas vinculadas a cada especialidad. Además, se plantea incorporar contenidos comunes sobre el sistema educativo, el currículo competencial, la programación, las metodologías, la evaluación, la acción tutorial, la inclusión, la innovación y la investigación educativa. El Ministerio también quiere estudiar la extensión de los temarios en relación con los grupos funcionariales docentes. Esta última expresión es abierta: no permite afirmar que Infantil vaya a pasar de 25 a una cifra determinada de temas, ni que el bloque común vaya a convertirse necesariamente en temas independientes.


Para Educación Infantil, una reforma bien diseñada podría conservar las bases imprescindibles —desarrollo, psicomotricidad, afectividad, lenguaje, familia, organización del ambiente, expresión y pensamiento lógico— y actualizar su arquitectura. La programación de ambos ciclos, la inclusión, el Diseño Universal para el Aprendizaje, la evaluación mediante observación, la competencia digital adecuada a la etapa o el trabajo con las familias ya pueden desarrollarse en el temario vigente. La novedad sería que algunos de esos saberes aparecieran de forma explícita y homogénea en los epígrafes oficiales, en lugar de depender exclusivamente de la actualización que realice cada persona o entidad preparadora.



2. Posibles cambios en la primera prueba


El Ministerio propone estudiar el formato de realización y los procedimientos de corrección de la primera prueba. También menciona el tratamiento de las aplicaciones didácticas y los supuestos prácticos, así como la relación entre la extensión del temario y la cantidad de temas extraídos al azar. Son cuestiones importantes, pero el documento no dice si habrá una prueba tipo test, un ejercicio único, una corrección anónima, rúbricas estatales o una combinación diferente de teoría y práctica. Tampoco anuncia la desaparición del desarrollo escrito de un tema.


Hay incluso una razón técnica para no convertir este esquema en una infografía cerrada del «nuevo examen». El artículo 21 vigente distingue una parte práctica y otra dedicada al desarrollo escrito, mientras que el borrador agrupa bajo uno de sus apartados referencias tanto a supuestos prácticos como al sorteo de temas. Esa redacción inicial necesita concretarse y no permite reconstruir todavía el orden, la denominación o el peso futuro de cada ejercicio. La conclusión responsable es sencilla: se quiere revisar la primera prueba, pero aún no sabemos cómo quedará.


En Infantil, la orientación hacia aplicaciones didácticas puede aumentar la importancia de conectar conocimientos evolutivos, normativa e intervención. No bastaría con recordar que el juego es un principio metodológico; habría que justificar qué decisiones se adoptan ante una situación real, cómo se garantiza la participación, qué evidencias se observarán y cómo se coordinará la respuesta. Esta forma de estudiar ya mejora el rendimiento en los supuestos actuales y seguirá siendo útil aunque la reforma tarde en aprobarse. Puedes ampliar esta preparación con la guía sobre tipos de supuestos prácticos de Educación Infantil y cómo resolverlos.


3. Una segunda prueba más centrada en competencias profesionales


La segunda prueba ya tiene como finalidad comprobar la aptitud pedagógica y el dominio de las técnicas necesarias para ejercer la docencia. En el modelo general vigente se articula mediante la programación didáctica y la preparación y exposición oral de una unidad. La propuesta de 2026 no elimina expresamente esas partes. Lo que plantea es revisar sus especificaciones para que permitan evaluar mejor las competencias profesionales relacionadas con el currículo LOMLOE e incorporar indicadores sobre atención a la diversidad, DUA, utilización pedagógica de recursos digitales y tecnologías emergentes, referencias curriculares y evaluación competencial.


Este punto explica el titular de que tendrá «más peso la capacidad de enseñar», pero merece un matiz: la capacidad pedagógica ya forma parte legalmente de la oposición. El cambio estaría en cómo se define y se observa. Una programación visualmente atractiva no debería puntuar por sí sola si no existe coherencia entre contexto, competencias, criterios de evaluación, metodología, atención a las diferencias individuales y situaciones de aprendizaje. Del mismo modo, nombrar el DUA o mostrar una aplicación digital no demuestra competencia si no se explica qué barrera elimina, qué participación facilita y por qué es adecuada para la edad.


En Educación Infantil será esencial que los futuros indicadores respeten la identidad de la etapa. El Real Decreto 95/2022 sitúa en el centro el desarrollo integral, el juego, las experiencias significativas, el afecto, la confianza, la observación y el respeto a los ritmos. La competencia digital en estas edades no puede traducirse en acumular pantallas, y la evaluación competencial no debe convertirse en una colección desproporcionada de registros. Una buena defensa tendrá que mostrar decisiones profesionales razonadas, inclusivas y viables. Esa preparación puede reforzarse desde ahora con una programación didáctica LOMLOE bien conectada con la práctica.


4. Revisión del baremo de la fase de concurso


El borrador propone estudiar la valoración de méritos relacionados con la adquisición de competencias profesionales en ámbitos como formación, investigación, innovación y práctica docente. No concreta qué certificados serán válidos, cuántos puntos podrán obtenerse, si se crearán apartados nuevos o si cambiará el peso de la experiencia y la formación académica. Por tanto, el titular «cambios en la baremación» describe una intención de revisión, no un baremo nuevo.


Este matiz importa porque los rumores sobre méritos generan decisiones costosas. No es prudente matricularse en cursos, posgrados o actividades únicamente porque alguien asegure que puntuarán en el futuro modelo. Hasta que se publique una norma y, después, la convocatoria aplicable, deben tomarse como referencia los baremos vigentes en cada territorio. La formación elegida por su utilidad profesional puede seguir teniendo valor, pero no debe presentarse como una inversión con puntuación garantizada cuando el Ministerio no ha fijado equivalencias ni porcentajes.


5. Una fase de prácticas con más mentoría y acompañamiento


Las prácticas tutorizadas tampoco nacen con esta propuesta. El Real Decreto 276/2007 ya establece una fase de prácticas como parte del proceso selectivo, con un periodo de docencia directa en centros públicos bajo tutoría y con una duración situada, con carácter general, entre más de un trimestre y un curso escolar. Lo que ahora se propone es revisar su duración, las funciones de quienes intervienen, los procedimientos de mentoría, la tutorización y la evaluación. El objetivo declarado es que esta etapa sirva mejor para comprobar la aptitud docente y acompañar la incorporación profesional.


La idea puede aportar apoyo real durante los primeros meses, especialmente si la mentoría dispone de tiempo, formación y criterios claros. Sin embargo, también abre preguntas relevantes: qué ocurrirá con quien acumula años de experiencia interina, cómo se reconocerá la labor de tutoría, qué consecuencias tendrá la evaluación, qué recursos recibirán los centros y cómo se evitarán diferencias arbitrarias. STEs-i ha advertido precisamente de la necesidad de distinguir las prácticas universitarias, la incorporación interina inicial y la fase posterior al concurso-oposición. El borrador no crea un «MIR educativo» ni define una residencia nueva; utilizar esa etiqueta como un hecho confirmado iría más allá de lo escrito.


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Lo que todavía no se sabe —aunque algunos titulares parezcan darlo por hecho—


A fecha de publicación de este artículo, no se conoce el número futuro de temas de Infantil, sus epígrafes, la estructura exacta de las pruebas, el peso de cada ejercicio, los criterios de corrección, el baremo, la duración nueva de las prácticas ni la fecha de implantación. Tampoco se ha anunciado si habrá un periodo transitorio para quienes ya están preparando una convocatoria, cómo se coordinarán las comunidades autónomas o qué formación recibirán los tribunales y las personas encargadas de la mentoría.


No puede afirmarse que desaparecerá la programación, que todas las pruebas serán prácticas, que el examen teórico dejará de ser eliminatorio, que habrá una demostración ante alumnado real o que se exigirá un año adicional antes de obtener la condición de personal funcionario de carrera. Ninguna de esas posibilidades aparece concretada en el documento analizado. Podrán surgir durante la negociación, descartarse o adoptar una forma distinta, pero tratarlas hoy como decisiones cerradas solo aumenta la ansiedad y favorece la desinformación.


¿Puede aplicarse la reforma a las oposiciones de 2027?


La respuesta honesta es que todavía no se puede confirmar. La propuesta necesita desarrollarse, negociarse con los agentes sociales y las administraciones educativas, transformarse en disposiciones normativas, publicarse oficialmente y coordinarse con las convocatorias. Además, una reforma de los temarios puede requerir normas distintas o complementarias a la modificación del reglamento de ingreso. En este momento no existe un calendario jurídico público que permita asegurar que el nuevo modelo se utilizará en 2027, 2028 o en una fecha posterior.


Las reuniones de trabajo están previstas a partir de septiembre de 2026, pero una fecha de reunión no equivale a una fecha de entrada en vigor. La preparación debe regirse por la normativa vigente y por las bases oficiales de la convocatoria elegida, porque esas bases vinculan a la Administración, a los órganos de selección y a las personas participantes. Si se aprobara un cambio, habría que leer con atención sus disposiciones transitorias y la convocatoria autonómica; hasta entonces, abandonar el estudio de los 25 temas sería una decisión basada en una hipótesis.


Qué conviene hacer ahora si preparas las oposiciones de Infantil


La estrategia más sólida es continuar con el temario oficial vigente y mejorar la forma de trabajarlo. No estudies los epígrafes como piezas aisladas ni conserves referencias normativas antiguas por el simple hecho de que el listado sea de 1993. Cada tema debería incluir fundamento actualizado, vínculo curricular, aplicación al aula, atención a las diferencias individuales y una conclusión profesional. Esta forma de preparación sirve para el examen actual y crea una base fácilmente adaptable si más adelante se reorganizan los contenidos.


En segundo lugar, construye una matriz común para tus temas. Junto al esquema teórico, anota qué principios del Real Decreto 95/2022 se relacionan con el contenido, qué situación de aula lo ejemplifica, qué barreras podrían aparecer, qué medidas universales o apoyos serían adecuados, qué evidencias permitirían evaluar el proceso y qué coordinación se necesitaría. No se trata de insertar DUA, neuroeducación o tecnología en cada párrafo, sino de demostrar que puedes transformar conocimiento en una decisión educativa coherente. La reforma todavía es incierta; esta competencia, en cambio, ya es útil.


En tercer lugar, entrena la escritura de supuestos y la defensa oral con criterios, no con frases decorativas. Ante un caso práctico, analiza el contexto, prioriza necesidades, fundamenta la actuación, organiza la respuesta, incluye prevención y seguimiento y explica la evaluación. En la programación, comprueba que las situaciones de aprendizaje nacen de retos apropiados, movilizan competencias, permiten distintas formas de participación y generan evidencias observables. Si el futuro modelo aumenta el peso de la competencia profesional, esta práctica te colocará en mejor posición; si el sistema continúa sin cambios, también mejorará tu resultado actual.


En cuarto lugar, conserva tus materiales en un formato editable y registra las actualizaciones. Cuando se publique una norma nueva, será más eficiente sustituir epígrafes, reorganizar bloques y revisar referencias que empezar desde cero. Las bases del desarrollo infantil, las aportaciones pedagógicas, el valor del juego, la relación familia-escuela, el lenguaje, la expresión, la organización del ambiente y el pensamiento lógico no caducarán por un cambio de orden ministerial. Lo que podrá cambiar será su encuadre, el grado de actualización exigido y la manera de demostrar su aplicación.


Por último, utiliza una jerarquía de fuentes. Primero, BOE y boletines autonómicos; después, Ministerio y consejerías; a continuación, organizaciones sindicales presentes en la negociación; y, finalmente, medios y entidades de preparación que expliquen los documentos. Una captura sin enlace, un vídeo sin fuente o una publicidad que utiliza la palabra «oficial» no deben modificar tu calendario de estudio. Dedicar más tiempo a perseguir rumores que a preparar la convocatoria vigente es uno de los mayores riesgos de esta etapa.



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