Tema 24. La Influencia de la Imagen... Actualizar el tema hablando de TikTok y iPads en 3 años. Cómo modernizar un tema creado en 1993
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Introducción: el Tema 24 no está anticuado, pero hay que defenderlo con lenguaje de 2026
El tema 24 influencia de la imagen educación infantil suele provocar una sensación incómoda en muchas personas opositoras: por un lado, parece un tema asequible porque habla de imágenes, cine, televisión, publicidad y materiales audiovisuales; por otro, cuando lo lees con ojos actuales, notas enseguida que algo no encaja del todo. El temario nace en un contexto en el que la televisión ocupaba el centro de la cultura visual familiar, el cine tenía un papel claramente diferenciado, la publicidad llegaba de forma más lineal y las nuevas tecnologías eran una realidad emergente, no el ecosistema cotidiano que hoy rodea a niñas y niños desde edades muy tempranas. Por eso, el error no está en estudiar el Tema 24 como si fuese inútil, sino en defenderlo con un lenguaje detenido en 1993, sin mostrar al tribunal que comprendes cómo ha cambiado la infancia, la imagen y la mediación adulta en pleno siglo XXI.
La buena noticia es que el Tema 24 no está muerto. De hecho, es uno de los temas que mejor puede actualizarse si se trabaja con inteligencia didáctica. La influencia de la imagen en el niño y la niña sigue siendo absolutamente relevante, quizá más que nunca, porque la infancia actual no solo ve imágenes: las toca, las desplaza con el dedo, las repite, las imita, las transforma, las consume en secuencias breves, las encuentra en juguetes, cuentos, dibujos animados, videollamadas familiares, fotografías del móvil, tabletas, plataformas, anuncios personalizados y entornos digitales de uso adulto. La cuestión no es meter palabras modernas para impresionar, sino explicar cómo la lectura e interpretación de imágenes debe ampliarse hacia una alfabetización visual, audiovisual y digital inicial, siempre ajustada a las características de la Educación Infantil.
Cuando hablamos de TikTok, iPads y pantallas en 3 años, conviene hacerlo con mucho cuidado. No se trata de defender que TikTok sea un recurso educativo para un aula de Infantil, ni de presentar el iPad como solución mágica para captar la atención del alumnado, ni de convertir la exposición del tema en una defensa ingenua de la tecnología. Ese sería un enfoque pobre y, además, arriesgado ante un tribunal. Lo riguroso es entender TikTok como símbolo de una cultura visual basada en el vídeo breve, la repetición, la música, la imitación corporal, los filtros, el gesto y la viralidad; y entender el iPad como ejemplo de dispositivo táctil que modifica la relación con la imagen, porque la niña o el niño no solo mira, sino que toca, arrastra, amplía, selecciona y espera una respuesta inmediata.
El tribunal no necesita escuchar una lista de aplicaciones de moda. Necesita comprobar que sabes actualizar un tema clásico sin romper su estructura, sin traicionar la etapa y sin confundir innovación con pantalla. En una oposición de Educación Infantil, modernizar el Tema 24 significa hablar de mirada crítica, de selección de materiales, de mediación adulta, de lenguajes expresivos, de desarrollo global, de atención a la diversidad, de accesibilidad, de publicidad, de estereotipos, de consumo responsable, de comunicación con las familias y de propuestas en las que la imagen no sustituye al cuerpo, al juego, al lenguaje oral, al vínculo, al movimiento ni a la experiencia directa. Esa es la diferencia entre una actualización superficial y una actualización que puede sonar madura ante el tribunal.
La clave está en formular una idea inicial potente: el Tema 24 no debe pasar de “cine, televisión y publicidad” a “TikTok, tablets y pantallas” como quien cambia una lista antigua por una lista nueva. Debe pasar de una visión de la imagen como contenido que se recibe a una visión de la imagen como lenguaje que se interpreta, se produce, se comparte y se cuestiona. En 1993, la pregunta podía ser qué efectos tenía la televisión en la infancia. En 2026, la pregunta es más compleja: qué imágenes rodean a niñas y niños, quién las produce, cómo se seleccionan, qué modelos transmiten, qué emociones provocan, qué estereotipos reproducen, qué papel ocupa la persona adulta y cómo puede la escuela ayudar a mirar mejor, no simplemente a mirar más.
No digas en el tema “hoy el alumnado de 3 años usa TikTok” como afirmación general. Es mucho más defendible decir que la infancia crece en un ecosistema visual donde el vídeo breve, los dispositivos táctiles y la publicidad digital influyen directa o indirectamente en sus experiencias, juegos, conversaciones e imitaciones.
Cómo modernizar el tema sin traicionar su estructura original
Modernizar el tema 24 influencia de la imagen educación infantil no significa desmontarlo entero. De hecho, uno de los errores más frecuentes es pensar que actualizar un tema exige reescribirlo desde cero, llenarlo de referencias actuales y convertirlo en una exposición sobre cultura digital. El tribunal no espera que abandones el enunciado oficial, sino que lo desarrolles con una lectura actual, ordenada y pedagógicamente sólida. Por eso, lo más inteligente es conservar el esqueleto clásico: primero, la influencia de la imagen en el niño y la niña; después, la lectura e interpretación de imágenes; a continuación, el cine, la televisión y la publicidad; y finalmente, los criterios de selección y utilización de materiales audiovisuales y tecnológicos en Educación Infantil. Lo que debes renovar no es la columna vertebral, sino los ejemplos, el lenguaje y la mirada crítica.
La primera actualización consiste en ampliar el concepto de imagen. Antes podía bastar con hablar de ilustraciones, láminas, fotografías, televisión, cine y anuncios. Hoy debes incorporar la idea de imagen multimodal, porque la infancia se relaciona con mensajes que combinan imagen, sonido, movimiento, texto, gesto, música, color, ritmo, emoticonos, iconos, pictogramas, filtros y narrativas breves. Esto encaja muy bien con Educación Infantil porque el alumnado de esta etapa no aprende de manera fragmentada, sino global, corporal, emocional y sensorial. Una imagen no es solo algo que se mira: puede activar una conversación, una emoción, una imitación motriz, una hipótesis, una inferencia, una identificación con un personaje, una pregunta sobre la realidad o una producción plástica propia.
La segunda actualización es pasar de la imagen como recepción pasiva a la imagen como experiencia interactiva. La televisión clásica colocaba al niño o la niña principalmente como espectador. En cambio, una tableta o un dispositivo táctil introduce una relación distinta: tocar, deslizar, ampliar, repetir, elegir, pausar, grabar, fotografiar o modificar. Esto no convierte automáticamente a la tecnología en educativa. Simplemente cambia el tipo de vínculo con la imagen. En tu tema puedes explicar que, en Infantil, esta interacción debe estar siempre mediada por la persona adulta y subordinada a una intención educativa clara. No basta con que una aplicación sea colorida, tenga música o parezca motivadora; debe responder a un propósito: desarrollar lenguaje, favorecer la observación, apoyar la comunicación, facilitar la accesibilidad, documentar procesos, estimular la expresión o enriquecer una situación de aprendizaje.
La tercera actualización afecta a la publicidad. En el desarrollo tradicional del Tema 24, la publicidad suele aparecer asociada a la televisión, los anuncios, el consumo infantil y los estereotipos. Eso sigue siendo necesario, pero ya no es suficiente. Hoy la publicidad se integra en vídeos, juegos, recomendaciones, personajes, retos, canciones, juguetes, envases, redes sociales familiares y contenidos aparentemente inocentes. En Infantil no se trata de explicar algoritmos al alumnado de 3 años, sino de que la persona docente comprenda que la publicidad ya no siempre se presenta como “anuncio” reconocible. Por eso, el tema puede incorporar una idea muy potente: la escuela debe iniciar una educación de la mirada que ayude progresivamente a distinguir imagen, deseo, realidad, ficción, consumo, emoción y necesidad.
También debes modernizar los ejemplos de aula. Si en tu tema solo hablas de ver una película y comentarla, puedes sonar correcto, pero poco actualizado. Puedes mantener el cine y la televisión, pero añadir propuestas más cercanas a la práctica actual: lectura de portadas de cuentos ilustrados, comparación de fotografías reales y dibujos, análisis oral de una imagen publicitaria sencilla, creación de secuencias con pictogramas, uso de imágenes para anticipar rutinas, grabación de un pequeño vídeo para documentar el crecimiento de una planta, observación de obras de arte en pantalla digital, selección de imágenes diversas que rompan estereotipos de género, cultura o discapacidad, y uso de la fotografía como herramienta para recordar, narrar y comunicar experiencias a las familias.
Ahora bien, actualizar no significa acumular recursos. El tribunal valora la coherencia. Si mencionas TikTok, iPads, pantallas, fotografía digital, publicidad, pictogramas, cine y cuentos visuales sin una estructura clara, el tema puede parecer una lluvia de ideas. La manera más sólida de integrarlo es organizarlo en tres niveles: primero, comprender la imagen; segundo, interpretar críticamente la imagen; tercero, producir imágenes con intención comunicativa y educativa. Así consigues que todo encaje: el niño o la niña observa, interpreta, dialoga, expresa, crea y aprende a mirar el mundo de forma más consciente. Esta estructura se alinea mucho mejor con la etapa que una lista de dispositivos.
Para defenderlo bien, conviene usar frases puente que conecten lo antiguo con lo actual. Por ejemplo: “Aunque el enunciado del tema menciona cine, televisión y publicidad, en la actualidad debemos ampliar esta reflexión a los entornos digitales y a los dispositivos táctiles, sin perder de vista que en Educación Infantil la experiencia directa, el juego y la mediación adulta siguen siendo irrenunciables”. Esta frase demuestra madurez porque no desprecia el temario, no cae en tecnofobia y no presenta la tecnología como novedad vacía. Otra fórmula útil sería: “La actualización del tema no consiste en introducir pantallas por introducirlas, sino en enseñar a mirar, interpretar y seleccionar imágenes en una infancia cada vez más expuesta a mensajes visuales”.
TikTok, iPads y pantallas en 3 años: cómo mencionarlo con rigor pedagógico
La expresión “TikTok, iPads y pantallas en 3 años” puede atraer mucho en un título SEO, pero en el desarrollo del artículo y del tema debes manejarla con precisión. En una oposición de Educación Infantil, no conviene afirmar que TikTok sea un recurso adecuado para el aula de 3 años, porque eso puede generar rechazo inmediato en parte del tribunal y, sobre todo, porque desplaza el foco pedagógico. Lo defendible es presentar TikTok como ejemplo de una cultura audiovisual contemporánea basada en vídeos breves, música pegadiza, repetición de gestos, filtros, velocidad, consumo fragmentado e imitación. Aunque el alumnado no use directamente la aplicación, puede estar expuesto a ese tipo de lenguaje visual a través de personas adultas, hermanos y hermanas mayores, contenidos familiares, canciones virales, gestos, bailes o modelos de consumo audiovisual que entran en su mundo cotidiano.
Ese matiz es fundamental. En Infantil, el objetivo no es llevar TikTok al aula, sino comprender que la cultura visual de la infancia ya no se limita a dibujos animados programados en televisión. Los niños y las niñas pueden reconocer personajes, músicas, marcas, gestos, iconos y formatos visuales antes de saber leer convencionalmente. Pueden repetir una frase escuchada en un vídeo, pedir un juguete visto en una pantalla, imitar un gesto viral, identificar un logotipo o elegir una imagen por su intensidad de color y movimiento. Todo esto forma parte de la influencia de la imagen, y por eso el Tema 24 sigue siendo muy actual si lo planteas desde la alfabetización visual temprana y no desde el simple consumo de medios.
Con el iPad o la tableta ocurre algo parecido. No debes presentarlo como un recurso imprescindible ni como una señal automática de innovación. En un aula de 3 años, la experiencia corporal, sensorial, manipulativa, afectiva y social debe seguir ocupando el centro. El niño o la niña necesita tocar materiales reales, moverse, construir, oler, mirar de cerca, escuchar cuentos, jugar simbólicamente, relacionarse con iguales, explorar el entorno y comunicarse oralmente. Una pantalla no puede sustituir esa riqueza. Pero una tableta, usada puntualmente y con intención, sí puede apoyar algunos procesos: ampliar una imagen para observar detalles, escuchar un cuento accesible, fotografiar una producción, documentar una actividad, comunicarse con familias, apoyar con pictogramas, ofrecer contraste visual o facilitar el acceso a determinados contenidos a alumnado con necesidades específicas.
La diferencia entre un uso pobre y un uso pedagógico está en la intención. Si usas un iPad para entretener mientras “se portan bien”, no estás actualizando el Tema 24: estás reforzando una visión pasiva de la tecnología. Si lo usas para que el grupo observe fotografías del huerto escolar, compare el antes y el después de una experiencia, verbalice lo que ve, anticipe una secuencia de rutinas o cree una pequeña narración visual colectiva, entonces la imagen se convierte en herramienta de pensamiento, comunicación y memoria. El tribunal debe notar que entiendes esta diferencia. La tecnología no es buena o mala en abstracto; lo decisivo es la edad, el tiempo, el contexto, la mediación, la finalidad, la accesibilidad y el equilibrio con experiencias no digitales.
También hay que hablar de pantallas desde una posición equilibrada. Un discurso tecnofóbico, que presenta toda pantalla como amenaza, puede sonar poco realista. Un discurso tecnofílico, que presenta cualquier dispositivo como innovación, puede sonar ingenuo. La postura profesional es otra: reconocer que las pantallas forman parte del entorno sociocultural de muchas infancias, pero defender que en Educación Infantil su uso debe ser limitado, intencional, acompañado, inclusivo y coherente con el desarrollo. No se trata de prohibir desde el miedo ni de incorporar desde la moda. Se trata de seleccionar con criterio, igual que seleccionamos cuentos, canciones, materiales plásticos, juguetes, imágenes, espacios y agrupamientos.
Una forma muy sólida de mencionarlo en el tema es vincularlo con los criterios de selección de materiales audiovisuales y tecnológicos. Puedes explicar que cualquier imagen, vídeo, recurso digital o dispositivo debe analizarse según varios criterios: adecuación a la edad, valor educativo, calidad estética, ausencia de estereotipos dañinos, accesibilidad, seguridad, duración, posibilidad de interacción oral, relación con los objetivos de la situación de aprendizaje y necesidad real dentro de la propuesta. Esta parte es muy importante porque evita que el tema parezca una defensa general de las pantallas. No estás diciendo “usemos iPads”; estás diciendo “seleccionemos imágenes y tecnologías solo cuando aporten sentido pedagógico”.
En 3 años, además, la mediación adulta es decisiva. La imagen no educa sola. Una fotografía, un vídeo breve, una lámina o una animación necesitan conversación, preguntas, espera, escucha, vocabulario, emoción y conexión con la experiencia del grupo. La persona docente puede preguntar: “¿Qué vemos?”, “¿Qué crees que está pasando?”, “¿Cómo se siente este personaje?”, “¿Esto puede ocurrir de verdad o es inventado?”, “¿Qué falta en esta imagen?”, “¿Quién aparece y quién no aparece?”, “¿Qué haríamos nosotras y nosotros?”. Estas preguntas convierten la imagen en una oportunidad de lenguaje, pensamiento, empatía y mirada crítica. Sin esa mediación, la imagen puede quedarse en estímulo rápido y consumo superficial.
El Tema 24 también permite introducir una cuestión muy actual: la diversidad de imágenes. Durante años, muchos materiales audiovisuales han reproducido modelos limitados de familia, cuerpo, género, cultura, capacidad, belleza, consumo y éxito. Actualizar el tema implica defender que las imágenes seleccionadas en Infantil deben ampliar el mundo, no estrecharlo. Es decir, deben mostrar diversidad de familias, niñas y niños con distintas características, personas con discapacidad representadas con naturalidad, roles de género no estereotipados, cuerpos diversos, contextos culturales variados y situaciones cotidianas reconocibles. Esto conecta con la atención a la diversidad, con la educación en valores y con una escuela inclusiva que cuida tanto lo que dice como lo que muestra.
Si quieres sonar especialmente solvente ante el tribunal, evita frases absolutas. No digas: “Las pantallas son malas para los niños”. Tampoco digas: “Las tabletas motivan mucho y por eso debemos usarlas”. Ambas frases son pobres. Es mejor decir: “En Educación Infantil, los dispositivos digitales deben tener un uso prudente, breve, acompañado y vinculado a una intención educativa, priorizando siempre el juego, la exploración directa, el lenguaje oral, la relación con iguales y la experiencia corporal”. Esta formulación transmite equilibrio, conocimiento de la etapa y criterio profesional. Y eso es exactamente lo que necesita una actualización seria del tema 24 influencia de la imagen educación infantil.
Mencionar TikTok solo para parecer moderna o moderno puede volverse en tu contra. Si lo nombras, hazlo como ejemplo de cultura visual contemporánea, no como actividad para el aula de 3 años. La modernización del tema no está en la palabra “TikTok”, sino en la calidad del análisis pedagógico que haces a partir de ella.
Conclusión: actualizar el Tema 24 es hablar de mirada crítica, no de dispositivos
Actualizar el tema 24 influencia de la imagen educación infantil no consiste en sustituir “televisión” por “TikTok” ni “material audiovisual” por “iPad”. Esa sería una modernización estética, pero no pedagógica. La verdadera actualización consiste en comprender que la imagen sigue siendo un lenguaje central en la infancia, pero que hoy aparece en formatos más rápidos, interactivos, fragmentados, comerciales, personalizados y visualmente intensos. Por eso, la escuela infantil no puede limitarse a usar imágenes bonitas ni a proyectar vídeos de vez en cuando. Debe enseñar, desde las posibilidades de la etapa, a mirar, nombrar, comparar, interpretar, sentir, crear y cuestionar imágenes.
La idea que deberías memorizar es esta: en Educación Infantil, la imagen tiene valor cuando se convierte en experiencia comunicativa, expresiva y crítica, no cuando sustituye la experiencia real. Esta frase puede ayudarte a cerrar el tema con mucha fuerza. Te permite integrar cuentos ilustrados, cine, televisión, publicidad, fotografía, pictogramas, pantallas, tabletas y cultura visual digital bajo un mismo criterio. También te permite evitar dos extremos peligrosos: el de quien rechaza cualquier tecnología por miedo y el de quien la introduce porque parece innovadora. El tribunal debe percibir que sabes situarte en un punto profesional: prudente, actualizado, inclusivo y centrado en el desarrollo de niñas y niños.
Si decides incluir TikTok en tu desarrollo, hazlo con una frase muy controlada: “No se plantea TikTok como recurso de aula en 3 años, sino como ejemplo del ecosistema de vídeo breve que forma parte de la cultura visual contemporánea y que puede influir indirectamente en juegos, gestos, canciones, deseos de consumo y modelos de imitación”. Esta formulación te protege porque no sugiere una práctica inadecuada y, al mismo tiempo, demuestra que no estás defendiendo el tema como si el mundo audiovisual siguiera siendo el de 1993. Si mencionas iPads, hazlo también desde el criterio: “La tableta puede ser un apoyo puntual para observar, documentar, comunicar o favorecer accesibilidad, pero nunca debe desplazar el juego, el cuerpo, la exploración sensorial ni la interacción social”.
Para que tu tema gane calidad, revisa que cada actualización tenga una función clara. Si hablas de publicidad digital, conéctala con consumo, deseo, estereotipos y mirada crítica. Si hablas de pantallas, conéctalas con mediación adulta, tiempo, intención educativa y equilibrio. Si hablas de lectura de imágenes, conéctala con lenguaje oral, inferencias, emociones, secuencias, símbolos y narración. Si hablas de iPads, conéctalos con accesibilidad, documentación, observación y comunicación con familias. Si hablas de TikTok, conéctalo con cultura visual, vídeo breve, imitación y necesidad de acompañamiento. Así todo el tema mantiene coherencia y no se convierte en una suma de ocurrencias.
El siguiente paso práctico es revisar tu Tema 24 con un rotulador y marcar tres colores. En un color, subraya lo que pertenece al temario clásico y debes conservar: influencia de la imagen, lectura e interpretación, cine, televisión, publicidad y criterios de selección. En otro color, marca lo que debes actualizar: pantallas táctiles, vídeo breve, cultura visual digital, publicidad integrada, diversidad de imágenes y alfabetización visual. En un tercer color, señala lo que debes llevar a la práctica de aula: preguntas para interpretar imágenes, selección de cuentos visuales, uso de fotografías, pictogramas, pequeños vídeos documentales, análisis de estereotipos y propuestas donde la imagen favorezca el lenguaje, la inclusión y la expresión. Si tu tema no tiene los tres colores, probablemente está incompleto.






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