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CÓMO DISEÑAR ACTIVIDADES BASADAS EN EL DISEÑO UNIVERSAL DE APRENDIZAJE (DUA). EJEMPLOS DE ACTIVIDADES PARA EDUCACIÓN INFANTIL.



Uno de los errores más frecuentes en las oposiciones de Educación Infantil es hablar del Diseño Universal para el Aprendizaje como si fuera una frase obligatoria que hay que incluir en la programación. Muchos opositores escriben que aplican el DUA, que respetan los ritmos individuales o que ofrecen distintas formas de participación, pero después sus actividades siguen siendo iguales para todo el grupo, con el mismo material, el mismo tiempo, la misma respuesta esperada y una única manera de demostrar lo aprendido. El tribunal detecta esta incoherencia con rapidez, porque el DUA no se demuestra en el discurso, sino en el diseño real de la actividad.


Diseñar actividades DUA Educación Infantil significa anticipar barreras antes de que aparezcan. No se trata de preparar una actividad estándar y, después, pensar cómo adaptarla para un niño concreto. Ese enfoque llega tarde. El DUA propone diseñar desde el principio una experiencia flexible, accesible y rica, donde el alumnado pueda implicarse de distintas maneras, acceder a la información por diferentes vías y expresar lo que sabe sin quedar limitado por una única forma de respuesta. En Infantil esto es especialmente importante, porque el alumnado aprende desde el cuerpo, el juego, la emoción, la manipulación, la imitación, la rutina, la relación con los demás y el acompañamiento adulto.


Para un opositor, entender esto es clave. Cuando presentas una programación, una situación de aprendizaje o un supuesto práctico, no basta con decir “aplicaré el DUA”. Tienes que mostrar cómo lo harás. El tribunal necesita ver decisiones concretas: qué apoyos visuales usarás, cómo organizarás los agrupamientos, qué opciones tendrá el alumnado, cómo ajustarás los tiempos, qué materiales ofrecerás, cómo recogerás evidencias y cómo evitarás que una dificultad de lenguaje, atención, motricidad, comprensión o participación impida aprender. Ahí es donde una actividad se vuelve realmente inclusiva y defendible.


En este artículo vamos a centrarnos solo en lo esencial: cómo diseñar actividades basadas en el DUA paso a paso, qué ejemplos puedes aplicar en Educación Infantil y qué errores debes evitar si quieres que tu propuesta suene sólida ante el tribunal. No necesitas llenar tu documento de teoría. Necesitas diseñar actividades claras, flexibles, inclusivas y evaluables.


1. Cómo diseñar actividades DUA paso a paso


El primer paso para diseñar actividades DUA Educación Infantil es definir con claridad qué aprendizaje quieres provocar. Parece obvio, pero muchos opositores empiezan por el material, por la ficha, por la decoración del aula o por una idea llamativa encontrada en redes, y después intentan justificarla pedagógicamente. El orden debe ser el contrario. Primero debes preguntarte qué quieres que el alumnado explore, descubra, practique o exprese. Puede ser ampliar vocabulario, clasificar objetos, reconocer emociones, desarrollar autonomía, participar en una conversación, comparar cantidades, mejorar la coordinación fina o iniciarse en la escucha activa. Si el aprendizaje no está claro, las opciones DUA se convierten en adornos sin dirección.


Una vez definido el aprendizaje, debes detectar las posibles barreras. Esta es la parte más importante del DUA y, al mismo tiempo, la que más se olvida. En Infantil, una barrera puede estar en el lenguaje de la consigna, en el tiempo de espera, en el exceso de estímulos, en la dificultad motriz del material, en la organización del grupo, en la necesidad de permanecer sentado demasiado tiempo, en una única forma de responder o en una propuesta que exige un nivel de autonomía que no todo el alumnado tiene. Diseñar con DUA implica anticipar esas dificultades y preparar alternativas antes de comenzar la actividad, no improvisarlas cuando un niño ya ha quedado fuera.


Después debes ofrecer opciones reales de participación, acceso y expresión. Esto no significa que cada niño haga una actividad distinta ni que el aula se convierta en un conjunto desordenado de propuestas. Significa que mantienes un mismo objetivo educativo, pero permites diferentes caminos para llegar a él. Por ejemplo, si quieres trabajar vocabulario sobre los animales, algunos niños pueden nombrarlos oralmente, otros pueden señalarlos en imágenes, otros pueden imitarlos con gestos, otros pueden clasificarlos con tarjetas y otros pueden participar colocando figuras en un mural. El aprendizaje común se mantiene, pero las vías de acceso y respuesta son variadas.


El siguiente paso es preparar apoyos. En Educación Infantil, los apoyos no son un añadido menor; son parte del diseño didáctico. Puedes utilizar pictogramas, fotografías reales, objetos manipulativos, canciones, gestos, modelos previos, anticipadores visuales, ejemplos, rincones organizados, parejas de ayuda, tiempos flexibles o materiales con distintos niveles de dificultad. Estos apoyos permiten que más alumnado comprenda la actividad, se implique y pueda mostrar lo que sabe. Para una oposición, es importante que no los menciones de forma genérica. No digas solo “usaré apoyos visuales”; concreta cuáles, cuándo y para qué.


También debes pensar en los agrupamientos. Una actividad DUA no siempre se resuelve mejor en gran grupo. En Infantil puedes alternar asamblea, pequeño grupo, parejas, trabajo individual acompañado, rincones o momentos de juego libre guiado. Cada agrupamiento ofrece posibilidades diferentes. El gran grupo ayuda a compartir, anticipar y construir sentido común; el pequeño grupo permite observar mejor, ajustar la intervención y favorecer la participación; las parejas pueden ayudar a niños con menos iniciativa; y los rincones permiten elegir, repetir, explorar y avanzar a distintos ritmos. El agrupamiento debe responder al aprendizaje, no a la costumbre.


Por último, la evaluación debe ser flexible y observable. Si diseñas una actividad DUA pero evalúas solo una respuesta única, estás rompiendo la lógica inclusiva. En Infantil, evaluar implica observar cómo participa el alumnado, qué estrategias utiliza, cómo se comunica, qué apoyos necesita, cómo progresa y qué evidencias deja durante la experiencia. Puedes utilizar registros de observación, listas de control, escalas sencillas, fotografías pedagógicas si procede, producciones infantiles, verbalizaciones, conversaciones o notas anecdóticas. Lo importante es que la evaluación esté integrada en la actividad y no aparezca como un trámite final desconectado.


Para comprobar si una actividad está diseñada con DUA, hazte tres preguntas: ¿todos pueden acceder a la propuesta?, ¿todos tienen alguna forma real de participar?, ¿todos pueden demostrar lo que saben de más de una manera?


2. Ejemplos de actividades DUA para Educación Infantil


Un primer ejemplo de actividades DUA Educación Infantil puede ser una asamblea sobre las emociones. El objetivo no sería simplemente que el alumnado diga cómo se siente, sino favorecer el reconocimiento emocional, ampliar vocabulario, desarrollar la escucha y permitir distintas formas de expresión. Para diseñarla con DUA, no obligaríamos a todos los niños a responder oralmente delante del grupo. Algunos podrían elegir una tarjeta con una cara emocional, otros señalar una imagen, otros usar un gesto, otros colocar su foto en un panel y otros verbalizar una experiencia breve. El aprendizaje es común, pero las formas de participación son diferentes.


En esta actividad, los apoyos serían fundamentales. Podrías usar fotografías de expresiones reales, pictogramas, un espejo, un muñeco de aula, una canción de inicio y una rutina visual que anticipe el turno de participación. El agrupamiento comenzaría en gran grupo, pero podrías permitir respuestas individuales no verbales para quienes aún no se sienten seguros hablando. La evaluación se realizaría mediante observación: si reconoce emociones básicas, si utiliza vocabulario emocional, si respeta turnos, si necesita apoyo para expresar cómo se siente y si empieza a relacionar emoción y situación. Así el DUA no queda en una frase, sino en decisiones visibles.


Un segundo ejemplo sería una actividad DUA con cuento. Imagina que trabajas un cuento sobre animales del bosque. El objetivo puede ser comprender una narración breve, anticipar acontecimientos, ampliar vocabulario y expresar ideas sobre los personajes. Para facilitar el acceso, presentarías el cuento con voz, imágenes grandes, objetos reales o miniaturas de los personajes, gestos y repetición de estructuras sencillas. Para favorecer la participación, algunos niños podrían responder preguntas oralmente, otros ordenar imágenes, otros representar una escena con títeres y otros elegir el personaje que más les ha gustado. Para expresar lo aprendido, podrían dibujar, dramatizar, señalar, contar con apoyo o construir una escena en pequeño grupo.


La evaluación en esta actividad no debería reducirse a preguntar “¿te ha gustado el cuento?”. Eso aporta poca información. Sería más útil observar si el alumnado sigue la secuencia, si reconoce personajes, si anticipa acciones, si usa vocabulario nuevo, si participa en la dramatización o si necesita apoyos para comprender. También podrías recoger producciones gráficas o registrar verbalizaciones espontáneas durante el juego posterior. Esta actividad sería muy defendible ante un tribunal porque muestra cómo el cuento no es un recurso decorativo, sino una experiencia de lenguaje, pensamiento, emoción, expresión corporal y socialización.


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Oposiciones Educación Infantil


Un tercer ejemplo sería una propuesta por rincones sobre “el mercado”. El objetivo podría ser trabajar clasificación, conteo inicial, juego simbólico, lenguaje oral, autonomía y cooperación. En un rincón habría frutas y verduras de juguete o reales; en otro, tarjetas con imágenes y palabras; en otro, cestas para clasificar por color, tamaño o tipo; y en otro, una zona de juego simbólico con comprador, vendedor, bolsas y monedas manipulativas grandes. El alumnado podría elegir por dónde empezar, repetir una acción, jugar con otros, clasificar objetos o participar desde una función sencilla. La clave DUA está en que la actividad ofrece distintas formas de implicarse sin perder la intención educativa.


En este caso, los apoyos pueden incluir etiquetas visuales, modelos de clasificación, fotografías de productos, tarjetas de roles, números grandes, bandejas diferenciadas y acompañamiento verbal del docente. Los agrupamientos serían flexibles: algunos niños trabajarían en pareja, otros en pequeño grupo y otros necesitarían una intervención más cercana del maestro. La evaluación se centraría en observar si clasifican con criterio, si utilizan vocabulario del mercado, si cuentan pequeñas cantidades, si participan en el juego simbólico, si respetan turnos y si piden ayuda de forma progresivamente autónoma. Es una actividad rica porque combina juego, manipulación, comunicación y pensamiento lógico.


Un cuarto ejemplo sería una actividad sensorial con bandejas de experimentación. El objetivo puede ser explorar texturas, desarrollar lenguaje descriptivo, favorecer la curiosidad y comparar características de diferentes materiales. Podrías preparar bandejas con arena, agua, hojas, telas, piedras grandes, algodón o pasta seca, siempre con materiales seguros y adecuados a la edad. El alumnado podría tocar, observar, comparar, clasificar, describir, trasladar con pinzas o cucharas, hacer huellas o crear pequeñas composiciones. La actividad sería DUA porque permite participar desde la acción, la observación, el lenguaje, el gesto y la creación.


Aquí es muy importante anticipar barreras sensoriales. No todos los niños toleran igual ciertas texturas, sonidos o materiales. Diseñar con DUA implica ofrecer alternativas: usar herramientas para tocar sin contacto directo, permitir observar antes de participar, ofrecer materiales menos invasivos, crear un espacio tranquilo o permitir una incorporación gradual. La evaluación puede recoger si explora materiales, si compara texturas, si utiliza vocabulario como suave, rugoso, frío, duro o blando, si mantiene la atención, si comparte descubrimientos y si acepta nuevas experiencias con apoyo. Este tipo de actividad es especialmente valiosa en Infantil porque respeta el aprendizaje corporal y sensorial propio de la etapa.


Un quinto ejemplo sería una actividad lógico-matemática manipulativa con seriaciones y clasificaciones. El objetivo puede ser reconocer atributos, establecer relaciones, continuar series sencillas y justificar elecciones con apoyo. Puedes usar bloques lógicos, tapones de colores, piezas grandes, animales, pinzas, tarjetas o elementos naturales. Para aplicar el DUA, no plantearías una única ficha con una serie cerrada, sino varias formas de acceso: manipular objetos, observar un modelo, continuar una serie corporal con palmadas o movimientos, construir una serie con piezas o explicar oralmente qué patrón sigue. El aprendizaje matemático aparece desde la acción, no desde una tarea abstracta.


Los apoyos podrían ser tarjetas modelo, ejemplos iniciados, piezas con atributos muy visibles, verbalización docente, trabajo en pareja y distintos niveles de dificultad. Algunos niños continuarían series de dos elementos; otros podrían crear sus propias series; otros clasificarían primero antes de seriarlas. La evaluación se haría observando si identifican atributos, si siguen un patrón, si necesitan modelo, si corrigen errores, si explican su criterio y si transfieren la idea a otros materiales. Esta actividad es un buen ejemplo para oposiciones porque muestra una matemática infantil manipulativa, flexible y ajustada al desarrollo.


Una actividad DUA no es una actividad más complicada. Es una actividad mejor diseñada. Tiene un objetivo claro, anticipa barreras, ofrece opciones, incluye apoyos y permite evaluar el aprendizaje de distintas maneras.



3. Errores frecuentes al diseñar actividades DUA


El primer error es usar el DUA como una frase decorativa. Escribir “se aplicará el Diseño Universal para el Aprendizaje” no convierte una actividad en inclusiva. El tribunal necesita ver cómo se concreta. Si todos los niños hacen lo mismo, con el mismo material, en el mismo tiempo, respondiendo de la misma manera y con una única forma de evaluación, no hay un diseño DUA real. Puede haber buena intención, pero no diseño inclusivo. En una programación o situación de aprendizaje, el DUA debe verse en la estructura de la actividad, no solo en la fundamentación metodológica.


El segundo error es confundir DUA con adaptaciones individuales. Las adaptaciones pueden ser necesarias, pero el DUA va un paso antes: diseña la actividad desde el inicio para que sea accesible al mayor número posible de niños. Si cada vez que aparece una dificultad tienes que crear una versión aparte, quizá la actividad inicial era demasiado rígida. Por ejemplo, si una propuesta exige obligatoriamente responder por escrito, estar sentado mucho tiempo o comprender una consigna oral larga, estás generando barreras previsibles. Diseñar con DUA implica reducir esas barreras desde el comienzo mediante imágenes, manipulación, movimiento, elección, modelado y alternativas de expresión.


El tercer error es ofrecer opciones sin intención pedagógica. A veces, por querer aplicar el DUA, se multiplican materiales, rincones o alternativas sin que haya una finalidad clara. Dar opciones no significa “cada uno hace lo que quiere”. Significa que existen diferentes caminos para trabajar un mismo aprendizaje. Si el objetivo es clasificar por atributos, las opciones deben ayudar a clasificar: objetos reales, tarjetas, bloques, movimiento corporal o juego simbólico. Si las opciones no se relacionan con el objetivo, la actividad se dispersa. El tribunal puede percibir entonces una propuesta vistosa, pero poco sólida.


El cuarto error es olvidar la evaluación. Una actividad puede estar muy bien planteada, pero si no sabes qué vas a observar, qué evidencias recogerás o cómo interpretarás los avances, queda incompleta. En Infantil, la evaluación debe estar integrada en la vida del aula. No necesitas instrumentos complejísimos, pero sí criterios claros de observación. Si trabajas una actividad de cuento, observa comprensión, vocabulario, participación, secuenciación y expresión. Si trabajas rincones, observa autonomía, interacción, uso del material, lenguaje y resolución de pequeños problemas. Si trabajas matemáticas manipulativas, observa clasificación, seriación, conteo, comparación y explicación del criterio.


El quinto error es complicar demasiado la actividad. El DUA no consiste en diseñar propuestas enormes con muchos materiales, demasiados pasos y una organización imposible. En Educación Infantil, una actividad inclusiva debe ser clara, manejable y ajustada al grupo. Si el docente no puede sostener la dinámica, observar al alumnado y acompañar los procesos, la actividad pierde calidad. Para una oposición, esto es importante: el tribunal valora la ambición pedagógica, pero también el realismo. Una propuesta sencilla, bien secuenciada y flexible suele ser más convincente que una actividad muy espectacular pero difícil de aplicar.


Pensar que el DUA consiste en añadir más cosas. Muchas veces consiste justo en lo contrario: reducir barreras, aclarar consignas, flexibilizar respuestas y ofrecer apoyos bien elegidos.


Conclusión: una actividad DUA debe ser clara, flexible, inclusiva y evaluable


Diseñar actividades DUA Educación Infantil no consiste en decorar tu programación con una metodología de moda. Consiste en pensar mejor cada actividad para que más niños puedan acceder, participar y expresar lo que saben. El DUA empieza antes de la actividad, cuando defines el aprendizaje y anticipas barreras. Continúa durante la propuesta, cuando ofreces opciones, apoyos y agrupamientos flexibles. Y se completa en la evaluación, cuando recoges evidencias diversas y útiles para mejorar la intervención docente.


Para un opositor de Educación Infantil, esto tiene una ventaja enorme: te permite defender tus actividades con más seguridad. Si el tribunal te pregunta por la inclusión, no tendrás que responder con frases genéricas. Podrás explicar qué barreras has previsto, qué opciones has ofrecido, qué apoyos has preparado y cómo vas a evaluar. Esa concreción transmite solvencia, criterio y conocimiento real de la etapa.


El siguiente paso es revisar tus actividades actuales. Elige una de tu programación o situación de aprendizaje y pregúntate: ¿cuál es el objetivo real?, ¿qué barreras puede encontrar el alumnado?, ¿qué opciones de participación existen?, ¿qué apoyos he previsto?, ¿cómo puede cada niño expresar lo aprendido?, ¿qué voy a observar? Si no puedes responder con claridad, no necesitas memorizar mejor la actividad: necesitas rediseñarla con enfoque DUA.


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